No podía seguir esperando.

Me han podido las ganas, la enorme ilusión de embarcarme en este nuevo proyecto. La necesidad de compartir, de escuchar y ser escuchado. Saber que durante un momento, por pequeño que éste sea, un par de ojos se tomarán la molestia de detenerse en este blog.

Vuestro tiempo, vuestra atención tiene para mí un valor incalculable. Cada instante vale oro y pretendo recompensarlo. Quiero divertir, informar, emocionar. Quiero que consideréis este espacio como una extensión del vuestro propio.

Este no va a ser el diseño definitivo, ni la ubicación definitiva, ni siquiera el nombre lo es. Pero necesitaba escribir algo YA. No quiero repetir errores del pasado, abrir un blog para dejarlo morir poco a poco. Esta vez voy en serio, con toda carne en el asador, con todas las cartas sobre la mesa.

Bienvenidos a mi universo personal. Poneos cómodos, el telón se levanta…

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